Sensible fallecimiento de nuestra colega, amiga y miembro de nuestro instituto la Sra. Carmen Quijano

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El día de hoy, 9 de agosto, hemos recibido la triste noticia del fallecimiento de nuestra querida amiga, compañera y miembro de nuestro instituto la Sra. Carmen Quijano.

Carmen Rosa Quijano Flores, más coloquial e íntimamente conocida como “Carmencita“o “Camucha”, fue el ejemplo de una persona que tenía grabado en el pecho el espíritu herediano de servicio y compromiso social para tender la mano al doliente con su labor de cada día.

Sin duda alguna, más de 47 años de servicio en el Instituto de Medicina Tropical Alexander von Humboldt, forjaron en ella la templanza y empatía que se requería para lidiar con ello.

Carmen llegó a la Universidad Peruana Cayetano Heredia cuando ésta recién había cumplido sus primeros 10 años de fundada y estaba aún en ciernes su edificación y consolidación definitivas, con la investigación y docencia como pilares de su futuro desarrollo.

Es en ese contexto que una joven Carmen llegó para aprender, de la mano de destacados investigadores que vieron en ella las aptitudes y actitudes que forjan a una gran profesional en el campo de las enfermedades desatendidas.

Su esfuerzo, perseverancia y afán de superación le valieron para que se consolidara con los años en la Parasitología; tuvo, para ello, nada menos que a grandes mentores como el propio Dr. Hugo Lumbreras, Dr. Humberto Álvarez, Dr. Raúl Tello y la misma Dra. Angélica Terashima.

Tan arraigada tenía la camiseta herediana que permanecía en el Laboratorio de Parasitología por más tiempo del que debía, para darle la mano a tesistas o investigadores que requerían de su auxilio ante el microscopio.

Sí, sus ojos se volvieron tan expertos y expeditivos en el diagnóstico de enteroparásitos que nadie los podía siquiera igualar; incluso, entidades certificadas en aseguramiento de la calidad que pretendían controlar o evaluar nuestras prácticas, veían menos parásitos que las prodigiosas pupilas de Carmencita.

Estimada Carmen, no podemos dejar de mencionar tus grandes aportes a la enseñanza de los futuros médicos, cuando cada año los acompañabas a Iquitos para hacer más terrenales los grandes desafíos diagnósticos a los que se enfrentaban y, sin duda, dicha interacción te hacía ganar más simpatías y amistades por doquier.  

El emblemático curso Gorgas y otros de ámbito internacional no fueron óbice para que también te sepas granjear el reconocimiento y admiración de propios y extraños, por tu esmero y afán detallista de mostrar el hallazgo más sorprendente o la evidencia menos obvia de la sospecha clínica.

Muchas gracias, Carmen, por habernos permitido conocerte y dejado tus invalorables enseñanzas que, sin duda, hacen la diferencia. Si se es un buen ser humano, sin duda que se garantiza ser un gran profesional y tú, lo demostraste a lo largo de tu vida herediana pero sobretodo tropicalina o tropicalista, en todas las instancias y en todas las áreas.

En nombre del Instituto de Medicina Tropical Alexander von Humboldt, enviamos nuestros condolencias a la familia. Nuestras oraciones y pensamiento están con ustedes.

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